dimecres, 25 de juny de 2014

No culpes a nadie



Nunca te quejes de nadie, ni de nada, 
porque fundamentalmente tú has hecho 
lo que querías en tu vida. 

 Acepta la dificultad de edificarte a ti 
mismo y el valor de empezar corrigiéndote. 
El triunfo del verdadero hombre surge de 
las cenizas de su error. 

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, 
enfréntala con valor y acéptala. 

De una manera u otra es el resultado de 
tus actos y prueba que tu siempre 
has de ganar.. 

No te amargues de tu propio fracaso ni 
se lo cargues a otro, acéptate ahora o 
seguirás justificándote como un niño. 

Recuerda que cualquier momento es 
bueno para comenzar y que ninguno 
es tan terrible para claudicar. 

No olvides que la causa de tu presente 
es tu pasado así como la causa de tu 
futuro será tu presente. 

Aprende de los audaces, de los fuertes, 
de quien no acepta situaciones, 
de quien vivirá a pesar de todo, 
piensa menos en tus problemas 
y más en tu trabajo y tus problemas 
sin eliminarlos morirán. 

Aprende a nacer desde el dolor y a ser 
más grande que el más grande de los obstáculos, 
mírate en el espejo de ti mismo 
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un 
títere de las circunstancias porque tú 
mismo eres tu destino. 

Levántate y mira el sol por las mañanas 
y respira la luz del amanecer. 

Tú eres parte de la fuerza de tu vida, 
ahora despiértate, lucha, camina, 
decídete y triunfarás en la vida; 
nunca pienses en la suerte, 
porque la suerte es: 
el pretexto de los fracasados…

                                Pablo Neruda

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